lunes, 4 de mayo de 2015

OTROS CUENTOS DE PATRONIO: Viejo, pobre y con hambre.


  -Patronio, me han ofrecido dos caballos salvajes, y no sé que hacer con ellos, son feos y mugrosos, pero me los ofrecen sin cambio alguno, ¿qué puedo hacer?
  -Señor conde -dejo Patronio- había un pobre viejo pidiendo comida en la plaza del pueblo. Era un caradura e iba preguntando de puerta en puerta si le podían dar algún alimento, que no tenía nada para sobrevivir. Cuando al señor le daban un trozo de pan duro, él se lo daba a las bestias y a los animales, creyendo que la suerte estaba de su parte, y el próximo donativo sería un buen trozo de carne. Entonces, cuando terminó el día, al viejo le dolía la tripa por no probar bocado, y las bestias de los desconocidos estaban bien alimentadas.
>>Señor , a caballo regalado no le mires el diente, dos caballos sanos y regalados son mejor que ninguno. Conformese con ellos, y no ponga pegas, ya que no le han costado nada y los va a aprovechar.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario