Los arabismos son palabras de origen árabe, que hemos incorporado al español.
El árabe es, después del latín, la lengua que más léxico ha aportado al
castellano. Este vocabulario entra en castellano y en las otras lenguas
romances de la península ibérica como resultado de la situación de
contacto que se produce desde el año 711, con la conquista árabe, hasta
principios del siglo XVII, con la expulsión de los últimos moriscos que
mantenían viva su lengua en estos territorios.
Algunas de las palabras que utilizamos normalmente, por ejemplo, alfombra o algodón son arabismos.
Podemos encontrar arabismos que han mantenido su
significado original y, en cambio, otros que designan algo totalmente
diferente a su significado de origen:
Alhaja (bijou)
Taza (tasse)
Jarra (jarre)
Azulejo
(az-zulay^ya)
Jarra
(^yarra)